
El planeta Júpiter plantea infinidad de misterios a los científicos espaciales y su atmósfera es continuamente monitoreada en busca de cambios en sus tormentas, vientos o nubes. Pero en las últimas imágenes hay un detalle que viene captando la atención y es el cambio en la coloración y en el tamaño de la Gran Mancha Roja del planeta. Ese punto no es otra cosa que un gigantesco vórtice anticiclónico, comparable con una gran tormenta que en su periferia tiene vientos que superan los 400 km/h.
La mancha parece pequeña, pero es 1,3 veces más grande que el planeta Tierra y es observada por el hombre desde 1830, aunque se cree que podría tener más de 350 años. La evidencia confirma que su diámetro se reduce pero su altura aumenta, y ya supera en 5 km a las nubes de su alrededor. Los científicos aún desconocen la causa de estos cambios pero coinciden en que se está debilitando. Lo que sí parece claro es que si esta tormenta lleva viviendo tanto tiempo es porque no hay una superficie sólida planetaria que produzca fricción, como ocurre en la Tierra.
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